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MANCHAS DE TINTA Y VINO TINTO



A veces no sé por donde empezar,
no sé que idea será, la que me desate
no sé que contradicción iniciará el debate
ni si la razón saldrá victoriosa.
No sé si la partida será peligrosa, o si caeré en la fosa.
No sé si habrá empate, no sé si habrá tablas o habrá jaque mate.

Me gusta la tinta, me gusta el papel
escribir letras, y conceptos sobre el mantel
organizar ideas, ordenar palabras, esperar mi relevo
murmurar frases, repetir, borrar y empezar de nuevo.
Escribir lo que pienso sin pensar lo que escribo;
para iniciar un texto no es necesario ningún motivo,
conviene reflexionar acerca de lo escrito,
me complace obtener tanto de tan poquito.

Me gusta crear una imagen a partir de mil de palabras
necesito que me abras la puerta de este universo en el estoy inmerso y
en el que las ideas surgen para establecerse en nuestra memoria
y para hacer que un instante marque un pequeño giro en la historia.

Una pluma y un papel y un rioja una mesa y un mantel y una mancha roja
una idea en un instante corregir, borrar, seguir o romper la hoja.

Me confieso: no soy libre, de esta labor me ocupo,
de esta afición soy preso y no me preocupo
si las cosas no salen como yo esperaba
De pequeño la ilusión me despertaba y
ahora que empezaba a desempañar mis ojos
empiezo a ver de reojo las lágrimas de las ciudades
las suciedades, las torturas, las leyes irreales.

Me pregunto que delito he cometido
el juez no me ha concedido ni un minuto
veredicto absoluto, cadena perpetua
en ésta cárcel de cemento que va vestida de luto.

Es difícil no dejarte llevar
y seguir siempre la misma dirección
tener convicción y no variar la trayectoria
escribir en silencio hoy día es mi única escapatoria

Escribir es parecido a un laberinto no uses la razón, usa tu instinto
un papel lleno de letras sólo son manchas de tinta y de vino tinto
Me gusta mi libreta de papel aunque a veces escriba en el mantel
yo cuido mi libreta de papel aunque a veces escribo con pincel